La fuerza de las palabras. "Levántate"
Homilía en contexto a la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, Mayor Martínez.
En el lenguaje bíblico, la palabra corazón designa lo más íntimo de la persona, el motor de la actividad y del querer. El corazón de Jesús es su interioridad más profunda, es puro amor. Amor a su Padre, a los hombres y mujeres de toda la humanidad. Celebrar el corazón de Jesús es celebrar que lo más íntimo y esencial de Dios es el amor.
Como primer pensamiento remarco la primera lectura de este Domingo XIII, "B" : "Dios no ha hecho la muerte, ni se complace en la perdición de los vivientes" (Sab 1, 13), porque "la Gloria de Dios es que el hombre viva" (San Ireneo), que lo busquemos, que lo conozcamos, que lo amemos; que creamos en Él para que tengamos Vida.
Cuidado con los pensamientos y con las palabras que salgan de nuestra boca. En el Evangelio de Mc 5, 21-43 tenemos tres actitudes diferentes:
- Jairo, jefe de la sinagoga (maestro, rabino): "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se sane y viva".
- Una mujer enferma, pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré sanada". Inmediatamente cesó la hemorragia (¿por dónde estás perdiendo tu vida?).
- Jesús: "¿Quién tocó mi manto? "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad".
- Unas personas de la casa del jefe: "Tu hija ya murió; ¿para qué seguir molestando al Maestro?"
- Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas". "Talitá kum", "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!" (doncella levantáte...).
¿Creemos realmente en Jesús? Porque si creemos en Él y nos dejáramos transformar poco a poco por Él, viviríamos mejor.
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