Faltaba un hijo



 Mayor Martínez, 30 de junio de 2024

    "El nombre expresa la esencia, la identidad de la persona y el sentido de su vida" (CEC, 203), cuando comunicamos nuestro nombre, nos estamos dando a conocer a los demás; nos damos a nosotros mismos, haciéndonos accesibles, capaces de ser más íntimamente conocidos. No son sólo letras o caracteres; detrás hay una fuerza misteriosa que nos mueve a una misión...

    Hoy me toca despedir a un amigo muy querido, Teófilo Ledesma, su nombre lo dice todo: "amado por Dios, amigo de Dios, hijo de Dios".  ¡Vos querido amigo sos un verdadero hijo amado por Dios y la Virgen!

    La muerte encierra unos misterios para nosotros a veces indescifrables, cuando personas como vos dejan esta tierra, la muerte se nos hace muy violenta, no encontramos explicaciones, no entendemos de razones, no encontramos consuelo; sólo nos queda llorar...

    Quisiera escribir todas las palabras que me vienen a la cabeza como una catarata de consuelo, que no llenarán el vacío que nos dejás, por ejemplo: faltaba un SERVIDOR con mayúsculas en el Banquete del Reino, un gran hombre, un excelente esposo, padre y abuelo. Toda la Comunidad de Santa Isabel de Hungría siente hoy tu partida a la Casa del Padre. Estoy seguro que sos una de las pocas personas que viviste tu Cielo en la Tierra. Sé que allí tenés preparado una mansión.  Le harás mucha falta a tu esposa e hijos, pero sé que los cuidarás mucho en todo momento. 

    Te vamos a extrañar querido Teófilo, gracias por tu ejemplo de entrega cristiana, por todos los servicios que realizaste incansablemente. Se vale decir que extrañaremos tus comidas, las tortillas santiagueñas, los vinos, las charlas y la alegría de compartir un encuentro en familia alrededor de una mesa siempre generosa. 

    Hace unos días se te adelantó un amigo muy querido, el P. Roberto Simionato, también es de buen comer, disfruten de la eternidad y cuando se acerquen los días de intenso servicio en nuestras comunidades como las patronales, los servicios en Itatí, la peregrinación a Luján y los muchos trabajos que tendremos donde nos encontremos, recuérdennos que la meta es el Cielo. 

    Nuestro Señor de Mailín te recibe con los brazos abiertos: "vení bendito de mi Padre, y recibí la herencia del Reino que te fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre y me diste de comer; tuve sed y me diste de beber; estaba de paso y me alojaste; desnudo y me vestiste; enfermo y me visitaste; preso y me viniste a ver" (cf Mt 25, 34-36).

    Y Nuestra Señora de Caacupé e Itatí, nuestra misma y única madre, que nunca desechó ninguna de tus súplicas nos de a todos los que te despedimos consuelo por tu muerte.

    Don Orione estará contento de recibirte. Santa Isabel no dejará que les falte nada a los tuyos... Teófilo gracias por el ejemplo de servicio. Un verdadero santo de la puerta de al lado. "Quizá tu vida no fue siempre perfecta, pero aun en medio de tus imperfecciones y caídas seguiste adelante y agradaste al Señor" (GE, 3). Teófilo, acompañános y alentános.


Diác. Humberto Ruiz Díaz, f.d.p.


 






     

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